Septiembre de 2000

“Turismo rural en España"

Chelo Maldonado

Desde hace unos años es muy frecuente escuchar, ver o decir la expresión turismo rural cuando se acerca una temporada de vacaciones; en el metro, la radio, las cada vez más numerosas revistas especializadas... Pero ¿se sabe realmente lo que esas dos palabras tan comunes significan y engloban?

Este reportaje intenta arrojar un poco de luz al controvertido concepto de "turismo rural". Una primera definición podría ser: "aquella actividad que abarca a todas las desarrolladas en el espacio rural, basadas en la utilización de recursos humanos, naturales y materiales endógenos".

Desde la Unión Europea se llama turismo rural tanto al que se realiza en granjas y explotaciones agrícolas y es desarrollado por agricultores (Agroturismo); como a aquel que se lleva a cabo también al aire libre en zonas más o menos protegidas, bajo el punto de vista medioambiental (Turismo Verde); y, también, a toda actividad de ocio desarrollada en el espacio rural y urbano rural, que no deja de tener un componente agrario, si va más allá de la mera visita de jornada. Armonizar estas dos vertientes, la conservación de las actividades agropecuarias y el medio ambiente, es lo que intentan los diferentes organismos internacionales; por un lado, un movimiento ecologista, que pasaremos a describir y por otro, cierta tendencia propuesta por altas instancias nacionales, a petición de voces locales en una lucha por la preservación de actividades, en proceso de desaparición, que constituían el motor económico de algunas zonas de España.

El turismo verde y turismo sostenido

El origen del Turismo Verde como un movimiento internacional debe explicarse en un contexto que data del siglo XIX:
El interés por el ocio orientado a la naturaleza no es algo nuevo, pero a finales del siglo pasado comenzaron a surgir organizaciones que veían en esta nueva forma de incipiente masificación, una preocupación medioambiental que debía ser regulada. Así las primeras referencias por la preservación de la naturaleza las tenemos en la "National Geographic Society", el "Mountain Club", y otras organizaciones similares. La primera reunión de carácter internacional sobre protección de la naturaleza tuvo lugar en 1913 en Berna (Suiza).

La preocupación entorno a los problemas que el turismo podría provocarle al medio ambiente originó la fundación de la IUOTO (International Union of Official Tourist Organizations) en la Haya.

El turismo orientado a la naturaleza comienza a ser legislado cuando las Naciones Unidas lo incluyen dentro de sus programas, albergando a multitud de organizaciones internacionales para el turismo y el medio ambiente. Sin embargo, a mediados de este siglo, los gobiernos todavía no son plenamente conscientes del valor ecológico del medio rural y los impactos negativos que produce el turismo. La primera vez que se trató el problema del turismo y el medio ambiente fue en 1960 durante la Asamblea de la IUOTO, donde se adoptó la resolución en que se decía: "ha llegado la hora de tratar con los problemas creados por el turismo y que están amenazando algunos aspectos de la naturaleza".

Durante los 60 y 70 se fundaron muchas organizaciones de base popular para cuidar el medio ambiente como el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), cuyos objetivos consisten en "ayudar a conservar la naturaleza y los procesos ecológicos esenciales para la vida en la Tierra ....". Surgen también movimientos políticos de raíces ecologistas, cuyos programas se basan en postulados de carácter medioambiental. Pero las dimensiones que comienza a tomar esta preocupación derivan en la redacción de cartas demasiado utópicas, con principios nada desdeñables pero difíciles de materializar. Es hora de definir y atacar con normas cuyo cumplimiento sea una realidad más cercana.

En los años ochenta puede hablarse ya de un movimiento verde ante la demanda de opciones turísticas orientadas a las actividades en el medio rural, ya sea con actividades o deportes de aventura. 40 países adoptan una estrategia de conservación de la naturaleza en virtud de la declaración sobre la conservación de los recursos naturales realizada en 1980 por las Naciones Unidas, el PNUMA y WWF. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) hace públicas sus recomendaciones para el ecoturismo, aunque todavía no son vinculantes. Las recomendaciones fueron dirigidas a Gobiernos, Ministerios de Planificación, Medio Ambiente, Agricultura, Forestal, Hacienda, etc., y a los tour operadores.

En 1984 el WWF propone la introducción de la "deuda por naturaleza" SWAPS, de la que derivará la ecotasa, que es un mecanismo que simultáneamente reduce la deuda del Tercer Mundo y protege el medio ambiente. El movimiento verde toma cuerpo con la fundación de la CEFAT, en 1987, año europeo del medio ambiente y la Campaña Europea para el Mundo Rural. Esta ONG de ámbito europeo especializada en turismo y medio ambiente, y tendrá su centro en Madrid. En 1993 CEFAT, continuando en su línea de incentivación al desarrollo del turismo rural, publica el manual El desarrollo turístico sostenible en el medio rural.

La aplicación de estos postulados en nuestro país ha derivado a unas prácticas turísticas menos pretenciosas en cuanto a la consecución de un turismo verde que proteja el medioambiente. Aunque su conservación es una preocupación que han interiorizado las administraciones y diversas asociaciones que promueven un turismo sostenido.
Aun así en España no se puede hablar de Turismo Verde sin hacer referencia a las comunidades que integran la "España Verde", Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco, estas comunidades se caracterizan por intentar llevar a cabo un proyecto de turismo rural de calidad y haciendo que la actividad turística continúe creciendo de forma sostenida, gracias al crecimiento demográfico, al mayor bienestar económico de las naciones y de sus ciudadanos y a la mayor disponibilidad de tiempo libre que es en lo que se basa el turismo sostenido.


Turismo Rural

En España hay que hablar principalmente de la modalidad de "Turismo en Casas Rurales". Éste se plantea como un instrumento de diversificación económica y de empleo, que sería la segunda fuerza impulsora del turismo rural en nuestro país, y que se debe, en parte, a los esfuerzos que, desde la Comisión Europea y el Comité de Regiones, se hacen por dinamizar las zonas rurales más deprimidas de Europa. España entraría dentro de la "Vía Mediterránea".

Esta forma de turismo se caracteriza por proporcionar alojamiento en habitaciones de viviendas rurales, en las que pueden o no vivir sus dueños, ofrecer una alimentación tradicional basada en los productos autóctonos. La oferta de actividades al aire libre, de deportes, de ocio, de contacto con el medio natural (por medio de la caza, pesca, montañismo, espeleología, actividades náuticas o aéreas, etc.) ha dado lugar a una compleja variedad de turismo rural, cuya tipología está en función de los propios recursos naturales y en la disponibilidad de financiación de los empresarios.

En España se ha desarrollado siguiendo pautas muy distintas, ya que cada Comunidad Autónoma ha optado por definir sus propias categorías, modelos y figuras, adaptándolos a las singularidades de su arquitectura (caserío, cortijo, etc.) o de su propio espacio rural.

Como preocupación mayor está la proliferación de la oferta ilegal de alojamientos, la cual no esta frenada por la inexistencia de controles ni medidas sancionadoras por lo que la clave del éxito para que el Turismo rural se consolide como un sector económico estable es LA CALIDAD, para llegar a ésta se exigen mínimos estables y homogeneización de criterios para adjudicar categorías a los diversos productos de Turismo Rural.


Agroturismo

Otra modalidad, que tiene relación con el turismo verde en lo referente a la conservación de los entornos, pero que está más vinculado a la preocupación socioeconómica de revitalizar áreas rurales deprimidas, es el Agroturismo.

El Agroturismo vincula la actividad agrícola a la turística, que constituye un complemento económico de aquella. Se caracteriza por la prestación de servicios turísticos de alojamiento y restauración por parte de agricultores y ganaderos en sus propias granjas y casas de labranza, actividades de ocio y recreo en el entorno de la explotación y, finalmente, observación o participación en la tareas habituales de la misma. Esta modalidad se presenta de forma más desarrollada en el País Vasco con los caseríos