| Septiembre de 2000 |
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Aparición de un brote de prúrigo lumbar en granjas navarras Lupe Clemente.
El Comité Científico se basó para realizar estas afirmaciones en el hecho de que entre 1980 y 1997 más de 350.000 reses procedentes de países en los que ha habido casos de la enfermedad de las vacas locas hayan sido importadas a España. De éstas casi 4.000 procedían del Reino Unido y 14.500 de Portugal, el segundo país con más casos detectados, además de en la “extrema inestabilidad” del sistema ganadero. “Como el sistema sólo es estable desde mediados de 1998-1999, es de esperar que la EBB esté actualmente presente en la población local de ganado a niveles inferiores de los límites del sistema de detección de la EBB puestos en práctica” advirtieron los científicos. Hasta 1994 era legal en España (“aunque habitualmente no era el caso”, precisaba el informe) alimentar al ganado con piensos animales, origen de la enfermedad. Al día siguiente, 2 de Agosto, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación se apresuró a desmentir esta circunstancia en un comunicado en el que reclamaba para España la condición de país libre de la enfermedad, insistiendo en el rigor de los controles veterinarios españoles. La nota señalaba que “la clasificación del Comité Científico no ha tenido en cuenta los criterios objetivos de clasificación, basados en la incidencia de la enfermedad, sino que ha definido unos criterios difíciles de cuantificar objetivamente, al evaluar el riesgo potencial de desarrollarse la enfermedad en un país. En consecuencia, esta clasificación es teórica, provisional y burocrática, y no está basada en los datos reales sobre la incidencia de la enfermedad marcados por la Oficina Internacional de Epizootías”.
La Comisión Europea precisó que “el informe se limita a
señalar el riesgo geográfico de la EEB y que eso no es un
indicador de un riesgo para la salud humana derivado del consumo de productos
alimenticios, sino un indicador cualitativo del riesgo de contaminación
de bovinos vivos por el agente de la EBB”. Se confirma la noticia Sin embargo parece confirmarse lo publicado en dicho informe, ya que el pasado 8 de agosto el Gobierno Navarro confirmaba lo que sólo diez días antes había desmentido, que una variante del mal de las vacas locas denominada prúrigo lumbar o “scrapie” había sido detectada en ovejas de dos granjas situadas en los municipios de Napal y Tafalla. El prúrigo lumbar es una enfermedad que carece de repercusión en la salud humana, por lo que el consumo directo de carne afectada no podría ser el causante del desarrollo de la enfermedad en las personas; aunque existe el riesgo de que si los restos de ovejas afectadas hubieran sido utilizados para la fabricación de piensos destinados a la alimentación del ganado bovino éste si hubiera desarrollado la enfermedad que entonces podría transmitirse al ser humano, aunque este supuesto fue descartado rápidamente por el portavoz de Agricultura de Navarra, Javier Errea remitiéndose a la aprobación en 1994 de la Ley que prohibe el uso de restos de animales para crear piensos. Aunque la enfermedad puede ser genética existe una vía de contagio entre las ovejas, ya que el agente infeccioso (prión) que provoca el scrapie ha sido descubierto en el tejido placentario de los ejemplares afectados, y las ovejas acostumbran a chupar y mordisquear el líquido amniótico y la placenta en los animales recién paridos. La enfermedad afecta al cerebro de los animales y éstos muestran comportamientos extraños: se separan del resto del rebaño, se rascan insistentemente contra todo tipo de objetos y tienen continuos temblores. Hasta ahora se han sacrificado más de 2.400 ovejas en las dos granjas navarras, pero la confirmación de la noticia obliga al sacrificio de más de medio millar de animales como medida preventiva y al rastreo de los movimientos de estos animales, ya que la enfermedad tiene un periodo de incubación de dos a cinco años.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, que fue debidamente
informado por las autoridades del Gobierno de Navarra se apresuró
a emitir una nota en la que afirmaba que el prúrigo lumbar de las
ovejas “no se transmite al ser humano y, por tanto, no supone ningún
riesgo en caso de consumo”. “Un consumo que, además, no se produce
porque las medidas de control veterinario implican el sacrificio preventivo
de los animales afectados”. La Comisión Europea hace un llamamiento a la calma. Tras conocerse el reconocimiento por parte del Gobierno Navarro de la existencia de un brote de prúrigo lumbar, la Comisión Europea y los expertos españoles hicieron un llamamiento a la calma, restando dramatismo a dicha circunstancia; se aseguró que lo más importante es respetar la prohibición de alimentar a las vacas con carne o despojos de ovejas. “Es una enfermedad muy vieja, conocida en Europa desde hace 250 años. Ni siquiera es obligatorio que las autoridades españolas nos lo comuniquen” señaló el portavoz de la Comisión. También añadió que “no tiene nada que ver con la variante humana de la enfermedad de las vacas locas, aunque es sabido que ovejas enfermas de prúrigo lumbar están en el origen de la epidemia de la encefalopatía espongiforme bovina (EBB) en las vacas. Pero aquello se debió a que en el Reino Unido las vacas fueron masivamente alimentadas con restos de ovejas, y eso ahora está prohibido”. Por su parte la Unión de Consumidores de España (UCE) hizo un llamamiento a las autoridades autonómicas para que extremen la vigilancia y pidió que “no tiemble la mano” de las autoridades a la hora de ordenar sacrificios de rebaños donde haya ovejas enfermas.
El presidente del Consejo General de Veterinarios de España, Antonio
Borregón, aseguró que no hay ninguna razón para alarmarse
y que las medidas adoptadas por el Gobierno Navarro son acertadas. |
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