Enero de 2001

EL ACUERDO PESQUERO CON MARRUECOS ¿UNA QUIMERA?

El 30 de noviembre de 1999 expiraba el acuerdo de pesca firmado en el 95 por la Unión Europea y Marruecos y pese a que las negociaciones entre Europa y Marruecos se iniciaron antes de que finalizara dicho acuerdo, no hubo posibilidad de prórroga, lo que supuso el amarre temporal de la flota.

Estela Martín Estebaranz

Desde entonces, representantes de ambas zonas se han reunido en numerosas ocasiones sin llegar a ningún tipo de convenio. Por su parte, los pescadores se sienten estafados. Pese a las ayudas que han recibido, un año sin faenar es mucho tiempo. La paciencia se agota y las negociaciones se dilatan.

En mayo de 2000, el consejero de Agricultura y Pesca, Paulino Plata insistió en la necesidad de renovar el acuerdo de pesca con Marruecos, alegando como razón fundamental el mantenimiento del empleo en esta Región (Objetivo 1 de la U.E.) para un colectivo aproximado de 13.000 personas, dependientes de la actividad extractiva en el mar y de las actividades laborales inducidas en tierra.
Paulino Plata señaló entonces la urgencia que representaba el establecimiento del nuevo acuerdo de pesca, vital para la flota que faena en esos caladeros.
En sentido, habría que resaltar que el acuerdo pesquero es algo más que un tema bilateral ya que pertenece al ámbito de la Unión, lo cual dificulta la influencia española. El acuerdo tiene dos protagonistas: Marruecos y una parte del sector pesquero español, del orden de 400 barcos que emplean a más de cuatro mil personas.

Desde noviembre los barcos están amarrados. Mientras, los presupuestos comunitarios y los de la Seguridad Social corren con el coste del amarre y subvencionan a los trabajadores a razón de 150.000 pesetas al mes y a los armadores mediante una fórmula más compleja. Esto supone un gasto de unos mil quinientos millones al mes. De esta forma se cubre una parte del lucro cesante del sector por no poder faenar.

Prolongar esa situación mucho tiempo tenderá a generar un grupo de agraviados nunca suficientemente compensados y al mismo tiempo una factura al presupuesto que tenderá a hacerse crónica.

Por ello, ya en mayo de 2000, Plata afirmó que el tipo de acuerdo a entablar con Marruecos debía ser de primera generación y realizado por modalidades o categorías de pesca, para respetar las exigencias marroquíes de desarrollo y mantenimiento empresarial.

Sin embargo, a mediados de agosto de 2000, ante la falta de acuerdo, y tras casi 10.000 millones de pesetas invertidos en ayudas, el Gobierno español propuso la reconversión de la flota y su acondicionamiento para otros caladeros así como el establecimiento de planes de diversificación económica en los municipios afectados.

Las negociaciones volvieron a dilatarse y se concretó un nuevo encuentro para el 25 de julio de 2000, fecha en la que comenzaron las gestiones para el tratado de pesca propiamente dicho, entre la UE y Marruecos. Por la parte comunitaria, el encuentro estuvo presidido por el director general de Pesca de la Comisión Europea, Stefen Smidt, quien presentó una serie de medidas estructurales destinadas a la modernización de la flota marroquí, a la mejora de sus estructuras portuarias y al aumento de la investigación científica. Sin embargo, tampoco fue posible el acuerdo y las negociaciones volvieron a demorarse más de lo previsto.

Europa confiaba en la resolución del acuerdo en las jornadas técnicas celebradas el 28 y 29 de septiembre de 2000, pero dicho encuentro fue igualmente infructuoso. Ante esta situación, Fischler exigió a Rabat un nuevo calendario de negociaciones a las que asistiesen representantes con capacidad política para tomar decisiones y no limitarse a escuchar las propuestas de la Unión.

Finalmente, el 16 de octubre tuvo lugar un encuentro en Rabat entre el comisario de Pesca y el primer ministro alaui Abderramán Yusufi con el objetivo de intentar desbloquear las negociaciones y procurar una solución a nivel político de lo que no logró con la parte técnica.

Como resultado, Marruecos se comprometió a dar una respuesta en diez días a las propuestas de Fischler lo que implicaba un plan de colaboración integral en el sector de la pesca.

El 30 de octubre se produce la reanudación de las negociaciones en Bruselas con el encuentro celebrado entre Fischler y el ministro marroquí de pesca Said Chbatou. En dicho encuentro, Marruecos ofreció las condiciones a cumplir para firmar el acuerdo, planteando drásticas restricciones en capturas, especies, número de barcos, creación de empresas mixtas y obligación de desembarco, inaceptables para la UE.

El 23 de diciembre tuvo lugar la reanudación de las negociaciones con el encuentro celebrado entre los negociadores técnicos de la Comisión Europea (CE) y del Gobierno marroquí en Rabat, pero tampoco dio el resultado esperado y las negociaciones se pospusieron hasta enero de 2001.


Situación Actual

Las negociaciones técnicas entre Marruecos y la Unión Europea (UE) para un nuevo acuerdo pesquero continuaron el 7 de enero en Rabat, con el objetivo de despejar el terreno antes de la llegada del comisario europeo de Pesca, Franz Fischler.

Los puntos más complejos de la negociación continúan siendo la reducción del número de barcos autorizados a faenar en los caladeros marroquíes, la duración del nuevo acuerdo y la compensación económica que Marruecos recibiría por el nuevo convenio.

Fischler, que desarrolló el pasado 3 de enero en Rabat una intensa actividad política para tratar de desbloquear las negociaciones, regresó al día siguiente a Bruselas pero volvió el día 8 de enero a la capital marroquí con la misión de solventar las discrepancias.

Las delegaciones que reanudaron el 4 de enero las negociaciones técnicas están encabezadas por el director general de Pesca de la Comisión Europea, Stefen Smidt, y por su colega marroquí, Rhamni Tijani.

El presidente de los armadores andaluces, Pedro Maza, ha señalado que por el momento no ha detectado "avances suficientes" en las reuniones técnicas que se desarrollan en Rabat "como para que se consiga la negociación de un acuerdo válido para el sector" pesquero afectado.

Además, ha manifestado su preferencia por la "inexistencia" de acuerdo a la consecución de uno "inviable desde el punto de vista técnico y económico" para los 400 barcos amarrados a puerto y que emplean a más de 4.000 trabajadores.

Por el momento, los armadores se muestran pesimistas sobre las negociaciones "técnicas" de pesca que se han desarrollado en Rabat este fin de semana entre una delegación comunitaria encabezada por Stefen Smidt, el director general de Pesca de la Comisión Europea, y otra del reino alauita, dirigida por Rhamni Tijani, su colega marroquí.

PÉRDIDAS

La demora en las negociaciones entre la Unión Europea y Marruecos ha arrastrado consigo serios problemas económicos para el sector pesquero.

De entrada, el amarre de la flota que supuso la paralización de 415 embarcaciones, con el resultado de provocar la incertidumbre entre unos 2.000 pescadores andaluces, 1.500 gallegos, casi mil canarios y varias decenas de pescadores procedentes de otras comunidades.

Esto provocó la concesión de ayudas económicas por parte de la UE a los pescadores, que supusieron el desembolso de 5.009 millones de pesetas distribuidas en unas 151.500 pesetas mensuales para cada pescador afectado desde diciembre de 1999.

En junio de 2000, y como consecuencia de la no consecución de un nuevo acuerdo con Marruecos, tuvieron que prorrogarse las ayudas con la concesión de 4.583 millones de pesetas.

El resultado de la demora en las negociaciones ha provocado, tras más de un año del amarre de la flota, una pérdidas para el sector pesquero de unos 8.000 millones de pesetas tanto en lonjas como en las industrias derivadas de la pesca.

Además, cabe añadir el problema de la finalización de la financiación por parte de la Unión Europea al acuerdo pesquero, cifrada en 20.798 millones de pesetas.

Esto ha provocado la reacción de diversos sectores de la sociedad. En este sentido, Pedro Maza, Presidente de la Federación Andaluza de Asociaciones Pesqueras y de la Asociación de Armadores de Algeciras, ha mostrado su indignación ante el cariz de las negociaciones que parecen no llegar nunca a su fin y ha señalado la necesidad que representa la consecución de un acuerdo tanto para el sector pesquero en general como para las familias de pescadores cuyo sustento está en juego, en particular.

Además, son otros muchos trabajadores del sector los que sufren indirectamente el cese de la actividad en el caladero canario-sahariano y para los que el Instituto Social de la Marina no tiene ayudas económicas. La lonja pesquera de Algeciras, sólo un ejemplo, es de las más afectadas: En solo seis meses, tras la expiración del acuerdo ya había perdido 500 millones en la exportación por la reducción de actividad de más del 60 por ciento. Las 60 empresas exportadoras se vieron obligados a presentar expedientes de regulación de empleo que afectaron a casi el 40 por ciento de los trabajadores. La misma historia se repite en todos los puertos afectados a la espera de una resolución.

A fecha 9 de enero de 2001, la Comisión Europea manifestó su confianza en el cierre de las negociaciones con Marruecos antes de la visita de Romano Prodi a Rabat el 13 de enero. Los negociadores europeos pusieron sobre la mesa una propuesta consistente en reducir progresivamente durante un periodo de tres años la presencia de la flota europea en el caladero marroquí a cambio de 100 millones de euros anuales como contrapartida financiera en lugar de los 125 millones previstos, pero la propuesta no fue aceptada por Marruecos.

Finalmente, a fecha 11 de enero de 2000 parece cada vez más difícil la consecución de un acuerdo entre la Unión Europea y Marruecos debido a que cada vez son más las diferencias que separan a ambas partes.

Como causas principales por las que no se llega a un acuerdo final, habría que destacar tres. En primer lugar, la inexperiencia del encargado de la Unión Europea encargado de la negociación, Stefen Smidt; en segundo lugar, las razones económicas, ya que las condiciones a las que aspira Marruecos son inaceptables para la Unión Europea; y en tercer lugar, la presión que los armadores marroquíes están ejerciendo sobre el gobierno de éste país.

Dada la actitud de ambas partes, que no ponen la mejor disposición para alcanzar el acuerdo, la resolución de este conflicto parece cada vez más lejos.

Por otra parte, el presidente de la Unión Europea, Mariano Prodi, ha declarado que si Marruecos no llega a un acuerdo con la Unión se quedarán sin las ayudas estipuladas en los programas MEDA, consistentes en la modernización de la flota marroquí y en la mejora de las condiciones de trabajo y de seguridad para unos 20.000 trabajadores.