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EL
ACUERDO PESQUERO CON MARRUECOS ¿UNA QUIMERA?
El 30 de
noviembre de 1999 expiraba el acuerdo de pesca firmado en el 95 por la
Unión Europea y Marruecos y pese a que las negociaciones entre
Europa y Marruecos se iniciaron antes de que finalizara dicho acuerdo,
no hubo posibilidad de prórroga, lo que supuso el amarre temporal
de la flota.
Estela
Martín Estebaranz
Desde
entonces, representantes de ambas zonas se han reunido en numerosas ocasiones
sin llegar a ningún tipo de convenio. Por su parte, los pescadores
se sienten estafados. Pese a las ayudas que han recibido, un año
sin faenar es mucho tiempo. La paciencia se agota y las negociaciones
se dilatan.
En mayo de 2000, el consejero de Agricultura y Pesca, Paulino Plata insistió
en la necesidad de renovar el acuerdo de pesca con Marruecos, alegando
como razón fundamental el mantenimiento del empleo en esta Región
(Objetivo 1 de la U.E.) para un colectivo aproximado de 13.000 personas,
dependientes de la actividad extractiva en el mar y de las actividades
laborales inducidas en tierra.
Paulino Plata señaló entonces la urgencia que representaba
el establecimiento del nuevo acuerdo de pesca, vital para la flota que
faena en esos caladeros.
En sentido, habría que resaltar que el acuerdo pesquero es algo
más que un tema bilateral ya que pertenece al ámbito de
la Unión, lo cual dificulta la influencia española. El acuerdo
tiene dos protagonistas: Marruecos y una parte del sector pesquero español,
del orden de 400 barcos que emplean a más de cuatro mil personas.
Desde noviembre los barcos están amarrados. Mientras, los presupuestos
comunitarios y los de la Seguridad Social corren con el coste del amarre
y subvencionan a los trabajadores a razón de 150.000 pesetas al
mes y a los armadores mediante una fórmula más compleja.
Esto supone un gasto de unos mil quinientos millones al mes. De esta forma
se cubre una parte del lucro cesante del sector por no poder faenar.
Prolongar esa situación mucho tiempo tenderá a generar un
grupo de agraviados nunca suficientemente compensados y al mismo tiempo
una factura al presupuesto que tenderá a hacerse crónica.
Por ello, ya en mayo de 2000, Plata afirmó que el tipo de acuerdo
a entablar con Marruecos debía ser de primera generación
y realizado por modalidades o categorías de pesca, para respetar
las exigencias marroquíes de desarrollo y mantenimiento empresarial.
Sin embargo, a mediados de agosto de 2000, ante la falta de acuerdo, y
tras casi 10.000 millones de pesetas invertidos en ayudas, el Gobierno
español propuso la reconversión de la flota y su acondicionamiento
para otros caladeros así como el establecimiento de planes de diversificación
económica en los municipios afectados.
Las negociaciones volvieron a dilatarse y se concretó un nuevo
encuentro para el 25 de julio de 2000, fecha en la que comenzaron las
gestiones para el tratado de pesca propiamente dicho, entre la UE y Marruecos.
Por la parte comunitaria, el encuentro estuvo presidido por el director
general de Pesca de la Comisión Europea, Stefen Smidt, quien presentó
una serie de medidas estructurales destinadas a la modernización
de la flota marroquí, a la mejora de sus estructuras portuarias
y al aumento de la investigación científica. Sin embargo,
tampoco fue posible el acuerdo y las negociaciones volvieron a demorarse
más de lo previsto.
Europa confiaba en la resolución del acuerdo en las jornadas técnicas
celebradas el 28 y 29 de septiembre de 2000, pero dicho encuentro fue
igualmente infructuoso. Ante esta situación, Fischler exigió
a Rabat un nuevo calendario de negociaciones a las que asistiesen representantes
con capacidad política para tomar decisiones y no limitarse a escuchar
las propuestas de la Unión.
Finalmente, el 16 de octubre tuvo lugar un encuentro en Rabat entre el
comisario de Pesca y el primer ministro alaui Abderramán Yusufi
con el objetivo de intentar desbloquear las negociaciones y procurar una
solución a nivel político de lo que no logró con
la parte técnica.
Como resultado, Marruecos se comprometió a dar una respuesta en
diez días a las propuestas de Fischler lo que implicaba un plan
de colaboración integral en el sector de la pesca.
El
30 de octubre se produce la reanudación de las negociaciones en
Bruselas con el encuentro celebrado entre Fischler y el ministro marroquí
de pesca Said Chbatou. En dicho encuentro, Marruecos ofreció las
condiciones a cumplir para firmar el acuerdo, planteando drásticas
restricciones en capturas, especies, número de barcos, creación
de empresas mixtas y obligación de desembarco, inaceptables para
la UE.
El 23 de diciembre tuvo lugar la reanudación de las negociaciones
con el encuentro celebrado entre los negociadores técnicos de la
Comisión Europea (CE) y del Gobierno marroquí en Rabat,
pero tampoco dio el resultado esperado y las negociaciones se pospusieron
hasta enero de 2001.
Situación Actual
Las negociaciones
técnicas entre Marruecos y la Unión Europea (UE) para un
nuevo acuerdo pesquero continuaron el 7 de enero en Rabat, con el objetivo
de despejar el terreno antes de la llegada del comisario europeo de Pesca,
Franz Fischler.
Los puntos más complejos de la negociación continúan
siendo la reducción del número de barcos autorizados a faenar
en los caladeros marroquíes, la duración del nuevo acuerdo
y la compensación económica que Marruecos recibiría
por el nuevo convenio.
Fischler, que desarrolló el pasado 3 de enero en Rabat una intensa
actividad política para tratar de desbloquear las negociaciones,
regresó al día siguiente a Bruselas pero volvió el
día 8 de enero a la capital marroquí con la misión
de solventar las discrepancias.
Las delegaciones que reanudaron el 4 de enero las negociaciones técnicas
están encabezadas por el director general de Pesca de la Comisión
Europea, Stefen Smidt, y por su colega marroquí, Rhamni Tijani.
El presidente de los armadores andaluces, Pedro Maza, ha señalado
que por el momento no ha detectado "avances suficientes" en
las reuniones técnicas que se desarrollan en Rabat "como para
que se consiga la negociación de un acuerdo válido para
el sector" pesquero afectado.
Además, ha manifestado su preferencia por la "inexistencia"
de acuerdo a la consecución de uno "inviable desde el punto
de vista técnico y económico" para los 400 barcos amarrados
a puerto y que emplean a más de 4.000 trabajadores.
Por el momento, los armadores se muestran pesimistas sobre las negociaciones
"técnicas" de pesca que se han desarrollado en Rabat
este fin de semana entre una delegación comunitaria encabezada
por Stefen Smidt, el director general de Pesca de la Comisión Europea,
y otra del reino alauita, dirigida por Rhamni Tijani, su colega marroquí.
PÉRDIDAS
La demora
en las negociaciones entre la Unión Europea y Marruecos ha arrastrado
consigo serios problemas económicos para el sector pesquero.
De entrada, el amarre de la flota que supuso la paralización de
415 embarcaciones, con el resultado de provocar la incertidumbre entre
unos 2.000 pescadores andaluces, 1.500 gallegos, casi mil canarios y varias
decenas de pescadores procedentes de otras comunidades.
Esto provocó la concesión de ayudas económicas por
parte de la UE a los pescadores, que supusieron el desembolso de 5.009
millones de pesetas distribuidas en unas 151.500 pesetas mensuales para
cada pescador afectado desde diciembre de 1999.
En junio de 2000, y como consecuencia de la no consecución de un
nuevo acuerdo con Marruecos, tuvieron que prorrogarse las ayudas con la
concesión de 4.583 millones de pesetas.
El resultado de la demora en las negociaciones ha provocado, tras más
de un año del amarre de la flota, una pérdidas para el sector
pesquero de unos 8.000 millones de pesetas tanto en lonjas como en las
industrias derivadas de la pesca.
Además, cabe añadir el problema de la finalización
de la financiación por parte de la Unión Europea al acuerdo
pesquero, cifrada en 20.798 millones de pesetas.
Esto ha provocado la reacción de diversos sectores de la sociedad.
En este sentido, Pedro Maza, Presidente de la Federación Andaluza
de Asociaciones Pesqueras y de la Asociación de Armadores de Algeciras,
ha mostrado su indignación ante el cariz de las negociaciones que
parecen no llegar nunca a su fin y ha señalado la necesidad que
representa la consecución de un acuerdo tanto para el sector pesquero
en general como para las familias de pescadores cuyo sustento está
en juego, en particular.
Además, son otros muchos trabajadores del sector los que sufren
indirectamente el cese de la actividad en el caladero canario-sahariano
y para los que el Instituto Social de la Marina no tiene ayudas económicas.
La lonja pesquera de Algeciras, sólo un ejemplo, es de las más
afectadas: En solo seis meses, tras la expiración del acuerdo ya
había perdido 500 millones en la exportación por la reducción
de actividad de más del 60 por ciento. Las 60 empresas exportadoras
se vieron obligados a presentar expedientes de regulación de empleo
que afectaron a casi el 40 por ciento de los trabajadores. La misma historia
se repite en todos los puertos afectados a la espera de una resolución.
A fecha 9 de enero de 2001, la Comisión Europea manifestó
su confianza en el cierre de las negociaciones con Marruecos antes de
la visita de Romano Prodi a Rabat el 13 de enero. Los negociadores europeos
pusieron sobre la mesa una propuesta consistente en reducir progresivamente
durante un periodo de tres años la presencia de la flota europea
en el caladero marroquí a cambio de 100 millones de euros anuales
como contrapartida financiera en lugar de los 125 millones previstos,
pero la propuesta no fue aceptada por Marruecos.
Finalmente, a fecha 11 de enero de 2000 parece cada vez más difícil
la consecución de un acuerdo entre la Unión Europea y Marruecos
debido a que cada vez son más las diferencias que separan a ambas
partes.
Como causas principales por las que no se llega a un acuerdo final, habría
que destacar tres. En primer lugar, la inexperiencia del encargado de
la Unión Europea encargado de la negociación, Stefen Smidt;
en segundo lugar, las razones económicas, ya que las condiciones
a las que aspira Marruecos son inaceptables para la Unión Europea;
y en tercer lugar, la presión que los armadores marroquíes
están ejerciendo sobre el gobierno de éste país.
Dada la actitud de ambas partes, que no ponen la mejor disposición
para alcanzar el acuerdo, la resolución de este conflicto parece
cada vez más lejos.
Por otra parte, el presidente de la Unión Europea, Mariano Prodi,
ha declarado que si Marruecos no llega a un acuerdo con la Unión
se quedarán sin las ayudas estipuladas en los programas MEDA, consistentes
en la modernización de la flota marroquí y en la mejora
de las condiciones de trabajo y de seguridad para unos 20.000 trabajadores.
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